miércoles, 28 de agosto de 2013

Otra noche, otro tú


Despierto de madrugada a la fiel idea de tu cuerpo atravesado sobre mi cama. Despierto a la idea de tenerte, sin tenerte. La noche aún se extiende y sobre mi buró las manecillas se congelaron a las 11:43 de la noche. Volteo al techo y ya puedo pronosticar los pensamientos que correrán salvajes por mi cabeza antes de que dormite unas dos o tres veces más con sobresaltos de que es tarde y ya debí estar de pie. Decido no pasar otra madrugada así. La ciudad murmulla ininteligible sus historias y yo escucho palabras aisladas que llegan a mis oídos sin sentido. Me siento en el borde de la ventana y enciendo un cigarro.

Estoy harta de ti, de tu voz, de tu risa, de tu manera de mirar, de lo que no dices… de lo que quiero escucharte decir. Dejo escapar el humo para librarme de ti, pero enseguida abandona mi cuerpo necesito inspirar el humo que es humo y eres tú para llenarme hasta que me asfixie, hasta que seas tanto que no pueda tenerte más. Un escalofrío me recorre y siento miedo. A la noche le falta mucho para terminar y el miedo no piensa detenerse. Un coche pasa por la calle iluminándola y por un instante creo que va a detenerse. No lo hace y todo queda de nuevo entre sombras.

Ya no sé qué hacer. No tengo ni idea de qué hacer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario