Me desespero de ser la que soy y de tener esta vida que tengo. Frente al espejo acaricio mi imagen sin ser ésa exactamente, mientras soy aquella que se esconde detrás del cristal, en silencio y viendo la vida pasar día a día... La crema, cepillar el cabello, ahora el labial... No olvidar los ojos, eso día tras día y sólo observo lo que la que tiene mi cuerpo hace, mientras yo aquí del otro lado del espejo me revuelvo en mi lugar ante la creciente incomodidad de todo lo que ya no es y lo que ha acabado por ser.
¿Será que esto es todo lo que queda y todo lo que nos espera? De mis entrañas salen las voces que nunca olvidé y que extrañaba escuchar, suplicando que las escuche y que no las envuelva en papel burbuja hasta hacerlas callar. En el fondo de sus ojos puedo ver todo lo que nunca ha dicho y que siempre ha pensado, de sus labios puedo escuchar las palabras que dice casi como suspiros anhelando que cualquiera de estos días, cobren la fuerza suficiente para proyectarse al resto de su cuerpo, de sus ademanes y de cada figura que ha de decidir tomar... Pero el tiempo se acaba...
El tiempo es poco y la prisa es mucha y la agonía de estar en este lugar, en un cuarto de cuatro paredes que lo es todo sin en verdad ser nada, me llena de angustia y de una premura que no había probado desde los veintiuno... ¿A dónde correr? ¿A quién gritar? Y es que del fondo de mi pecho salen los gritos que nadie escucha y las palabra tanto tiempo apagadas.
Entonces de entre mis costillas me asomo pidiendo aire, suplicando que me dejen respirar, que alguien llegue y rompa mis costillas, cárcel mía tan antigua como mi memoria. Y la vida se deshace sin que nada en realidad pase y yo me ahogo y me pierdo entre un sin fin de pensamientos desordenados y caóticos, sin pies ni cabeza, sin cuerpo... Sin forma... Porque nada en realidad tiene otro sentido además de la desesperación que en días como hoy me paraliza y me arrebata de la vida que tengo para recordarme que no es en realidad la mía, que se la he robado a alguien más y que alguien que se hace llamar yo, usurpa mi lugar, tan convincentemente bien que casi me hace creer que en realidad soy yo... Excepto en días como hoy, cuando no me reconozco frente al espejo y me agito queriendo arrancarme del fondo de ese pecho que no es mi pecho y de esos labios que no son mis labios. Ahí es cuando por instantes me acerco peligrosamente a ser yo... Yo en fragmentos que están milimétricamente cerca de encontrarse, de tocarse... De volverse eso que desde el principio debieron ser sin jamás haber tenido la fuerza suficiente para lograr la cohesión de todas sus partes.
Y así, en días como hoy, soy una inútil, en agonía y de una extraña manera, casi feliz de sentir que rozo cada uno de los fragmentos que nos miran día a día desde el fondo de aquel espejo... Nuestro espejo.
Con la mejor intención había escrito lo más bello de este mundo para halagar tu excelente redacción y escritura, tu encanto fortuito y esa elocuencia con la que impregnas cada palabra, tu voz, tu habla y lo arruine, como siempre, todo lo arruino, borro o tiro a la basura.
ResponderEliminarLo escribí en las notas de mi iphone, llevaba dos días y sus respectivas noches( o tal vez más, tal vez una vida ) ideando la forma más sutil y hermosa de decir entre líneas y entre no tantas "eres la mejor escritora que he leído", "es excelente y magnifica tu obra", "tienes un talento nato y deberías explotarlo", "me gustas mucho, doctora" y ese tipo de cosas pero lo único que logré fue borrarlo.
Ni siquiera yo sé cómo lo hice, en qué momento o si fue en ese pequeño lapso que estaba entre la vigilia y el sueño, pero lo hice.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!.
Te imaginarás, estoy muy enojada y en efecto, lo estoy.
Ya me tome, exactamente, tres gabapentinas, una quetiapina y estoy buscando por algún lugar un cuartito, aunque sea, de Lorazepam ( tú sabes, me gusta ).
Creo firmemente que cuando se tienen las mejores intenciones no pasa nada, no cambia nada y todo sigue su rumbo y su cause fatal natural.
Después de todo, todo se resume a esa intangible fatalidad que puede llegar a encontrar justamente lo contrario en las cosas, personas y sucesos, lo sublime, lo precioso e imperfecto de la realidad, de la existencia.
Pero sigo sin quererme resignar a que sólo esto es la vida, la existencia, mi realidad; no lo quiero, no lo quiero, quiero más, siempre más, busco más, quiero más, más y más...
Poco, es cierto, conozco de puntos medios y me fascina, lo disfruto, disfruto tanto llevar todo hasta los extremos, hasta reventar, destruirlo y no saber nada y quedarme ahí por un rato, disfrutando de sólo eso, de la nada y saberme de ella y ella de mí, destruirnos , desnudarnos y sentirla, sentir fuerte, sentirme fuerte y por fin respirar, poder respirar al final, al final de una lágrima, al final del coito, respirar para después simplemente dejar de hacerlo.
¿De qué va esto, te preguntarás? Te digo la verdad... No lo sé, nunca lo he sabido y no lo quiero saber. No quiero perder mi tiempo en averiguarlo, es poco, muy, muy poco el tiempo y la muerte llega rápido, sin pedirla, sin desearla, sin anunciarlo.
La bajeza de mis actos me ha traído hasta este momento, no lo entiendo y aún así lo agradezco.
No nací del lado privilegiado, no hice lo que se suponía que tenía que hacer, defraude y decepcione a las personas que más amo y amé, he hecho y sigo haciendo casi todo mal y si me dieran otra, una segunda oportunidad, claro que haría todo diferente, carajo. Claro que lo haría, regresaría a mi primer minuto de vida y me dedicaría con valor a hacer lo que nunca fuí, lo que nunca hice, lo que siempre quise y buscarte. Buscarte por todas partes sin claudicar y con la esperanza y certeza de que algún día te encontraría. Pero aún no es muy tarde y en esta vida que jamás desee, lo hice, te encontre y no me refiero exactamente a ti como persona, como ente humano, me refiero a ti como amor, como amor inexistente, como sentimiento y tal vez, solo tal vez ni siquiera seas tú, ni siquiera es esto y solo es mi imaginación y no estoy, no estamos, nunca nada existió.
Y una vez más volvemos a la nada, a este circulo interminable y tan perfecto que cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna.
Es cierto, la verdad es dura y al mismo tiempo tan fascinante pero que sería de ella sin la mentira, que será de mi sin ti, que es de mi si nunca te he tenido pero me contento, al leerte me contento y no me contengo, prosigo y sigo sin detenerme, quisiera nunca acabarte, abarcarte y que acabarás.
Todo se resume a este momento ... Yo puntos suspensivos, ¿ Y tú ?
Leí tu comentario una vez más, después de haberme olvidado de mi y de quién soy o no soy y en un momento de caos y fatalidad, sonreí. Gracias Andrea.
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