Te odio. Odio cómo te encanta hacerme recordar el monstruo
que eres disfrazado de cariño. Odio como eres cariño que disfrutaba disfrazarse
de monstruo. Odio que me lo recuerdes porque yo no hago más que intentar
olvidar.
No importa el tiempo que pase o las cosas que hagas, todo lo
bueno se convierte en terrible y detestable enseguida me haces recordar eso que
tanto quiero borrar de mi mente. No importa cuántas cosas hayan cambiado, porque cuando
dices esas palabras lo único que hago es imaginar ese cuarto y tus ojos y como
yo no podía dejar de temblar.
Veo tu mirada como fuego y las garras que se extendían
interminables frente a mí, a ratos arañando mi cuerpo, otros tantos amenazando
con hacerlo. Tus escamas duras e impenetrables a las que quise golpear, pero
que por miedo a lastimarte no lo hice. Y me acuerdo de tu fuerza y de tus
palabras y de cómo yo no podía hacer nada, nada más que esperar a que todo
llegara a su fin.
Ahora imagino un camión a quien sabe qué lugar tan lejos de
ti y de todo lo que me haga acordarme de lo que eres y de lo que soy. Ya no
quiero pensar, ya no quiero verte… ya no quiero sentir lo que siento cuando me
ves y tengo la certeza de que cualquiera de estos días vuelve a salir ese
monstruo al que te tengo tanto miedo.
Ya no te quiero tener miedo. Estoy cansada de que insistas
en que te tenga miedo.
ç
No hay comentarios:
Publicar un comentario