martes, 16 de octubre de 2012

Volviéndome loca

Volviéndome loca, así estoy. Sin ganas de comer, sin ganas de dormir, sin ganas de estudiar, con ganas de soñar… empezando a soñar, sin poder evitar soñar. Jalándome el cabello con mis manos imaginarias mientras sonrío, cruzo la pierna y asiento tranquilamente con una sonrisa. A punto de deshacerme de la bata, del traje, del maletín y de esos tacones que a veces tanto detesto. Con una mano sobre la manija de la puerta y el motor del carro encendido… con un boleto de avión en la mano y el celular en la otra esperando recibir una señal. Paseando por mí cuarto, de pared a pared a altas horas de la noche. Pintando en mis paredes ideas y coloreando sus alrededores con “algún día”. Fumando como chimenea hasta sacudir la cajetilla y no sacar ni un cigarro más. Escuchando música y componiendo poemas. Rompiendo cartas, recortando fotos. Jalándome de nuevo el pelo. Desnudándome, paseándome desnuda. Vistiendo con vestidos, trajes de baño, una pasarela. Fotos y más fotos. Canto y bailo. Ahora caigo sobre mis rodillas y lloro. Saco un libro, leo las primeras páginas y estudio, no no estudio… sueño y sufro. Tomo una hoja de papel y dibujo, dibujo hasta que no soporto mi dibujo y lo borro todo o lo pinto de blanco para volver a dibujarlo. Saliendo a media noche a pararme sobre el techo. Durmiendo sobre el techo y helándome hasta los huesos. No durmiendo. Hablando con las estrellas. Mandando mensajes con las mariposas y esperando ver al barco llegar, sobre las nubes, entre las estrellas, del lado derecho de la luna o de frente al sol. Prendiendo velas. Meditando, respirando profundo hasta hiperventilar y sentir mi cabeza girar. Haciendo planes, llamando a mis amigos. Colgando cuando no entienden. Robándome tequila de la alacena. A dieta de chocolates. Perdiéndome en películas. Creando películas… imaginando audiciones, yendo a audiciones. Escribiendo en mi diario. Tachoneando mi diario. Llorando hasta sacarme los ojos, luego riendo hasta que me falta el aire. Pintando mis labios y dejando besos en el espejo. Rompiendo mi espejo e intentando pegarlo. Pintando un cuadro, luego otro y otro hasta que los colores de mi pupila reflejan mis óleos. Comprando libros, leyendo tres páginas, formando torres de libros que nunca he leído. Comprando más libros. Cocinando una cena, cocinando y bailando. Dejando a la comida quemar porque estoy demasiado borracha para que pueda importar. Caminando con rumbo pero sin conocer la dirección. Confesándome con Zafira. Manejando a toda velocidad. Tomando café esperando no dormir y estudiar, para luego no estudiar y volver a pensar, sin poder del todo pensar y de nuevo comenzar. Saco una hoja y escribo, escribo una carta, luego otra y otra y de nuevo las rompo. Recojo los pedazos y los guardo. Escribiendo un correo, luego otro, los borro, los reescribo y los mando. Pasándome los altos o parándome en medio. Quedándome dormida, despertando e intentando dormir cuando debo trabajar. Escuchando sin escuchar y poniendo atención sin pensar. Manejar y soñar, soñar con que todo finalmente ha de acabar. Y llegar a mi cuarto, ver por la ventana, ver el sol ocultarse y de nuevo, sin precedentes, sin aviso, sin la menor sospecha de lo que ocurrirá, ver como todo vuelve a empezar. Y así, día a día y noche a noche, de sol a sombra, volviéndome loca, así estoy.


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