Lluvia dime por qué… por qué lo
mejor que llega a veces debe irse… Dime ¿por qué no pueden durar más los colores
rosas, naranjas y las nubes de oro en el cielo? Lluvia hazme entender porqué después
de la tarde debe llegar la noche. ¿Por qué las canciones deben terminar? ¿Por
qué las prisas y las palabras cortas? ¿Por qué la falta de besos y sonrisas?
Lluvia, ¿tienes tú las respuestas? Porque yo todavía no logro entender. ¿Por qué
queremos a quien no nos quiere y lastimamos a quien lo único que quiere es
querernos? ¿Por qué extrañar a quien ya se fue, hasta que se van…? ¿Por qué
decir perdón cuando pudimos no haber herido? Cuéntame porqué preferimos las
historias complicadas a los finales felices, porqué habiendo tantas personas en
el mundo a veces nos sentimos tan solos y abandonados…porqué es tan difícil ser
sinceros y decir lo que sentimos. Hazme entender porqué mentimos, porqué no sonreímos
cuando esa sonrisa puede ser la diferencia, porqué peleamos… ¿por qué nos
olvidamos sólo para recordarnos cuando es demasiado tarde? ¿Por qué trabajamos
tanto y ya no soñamos? ¿Por qué tratamos de apagar a los que sueñan? ¿Por qué juzgamos
si no queremos ser juzgados? No entiendo. Y de nuevo soy una niña y hago
preguntas, que reciben respuestas que no comprendo. A veces quisiera regresar al
parque dónde todo tenía sentido y dónde los corazones rotos se cocían y las heridas
se sanaban con sonrisas, dónde los corajes no duraban más de una tarde y los
pleitos se arreglaban con un abrazo y un "te quiero". Quisiera volver al parque dónde el
límite era el cielo o los gritos de mamá llamándome a cenar, dónde soñar era la
única opción y podíamos ser tan grandes y tan increíbles como quisiéramos,
dónde las historias de amor eran épicas y nada ni nadie podía romperlas. Lluvia
extraño correr debajo de ti, resbalar y limpiar mi cara sólo para mancharla todavía
más. Extraño el frío que sentía sabiendo que me esperaba un baño caliente y un chocolate
envuelta en mi bata. Extraño los cuentos y los abrazos de Mamá, las buenas
noches de Papá, la ilusión de a dónde viajaría esa noche y dormir con las
cosquillas en mi estómago pensando en que sería del día siguiente. Extraño
sentirme en casa, extraño a mis amigos, a mis hermanas, a mis papás, extraño
como los extraños dejaban de serlo tan pronto como intercambiábamos sonrisas.
Lluvia, ya nada entiendo. Si esta tarde vas a caer frente a mi ventana,
cuéntame una historia, cuéntame la historia de porqué y quizás así, esta noche,
pueda dormir.
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