"Do not go where the path may lead, go instead where there is no path and leave a trail." Ralph Waldo Emerson
sábado, 5 de noviembre de 2011
Recuerdo
Es casi de noche y huele a una mezcla de tierra con plantas, aire de campo se dispersa en mis pulmones, el aire no es frío ni caliente, es justo como debería ser. Aún no hay completa oscuridad, a lo lejos pueden verse nubes casi negras, un poco azules, tapando un cielo que hace unos momentos fue naranja intenso y rosa, por unos cuantos huecos aún pueden verse esos tonos y la simple vista de ello invoca una especie de melancolía, de esa que trae algo de sonrisas, algo esperado y al mismo tiempo una espina que llama al llanto, como anticipando algo que vendrá, algo que desconoces y tienes miedo de conocer...la despedida de aquel sol es una mezcla de sentimientos aún no dotados de nombre. Mis pies rozan el zacate, a partes aún verde, a partes seco, tengo que tener cuidado para que las piedras no se metan en mis guaraches. Los restos del casco de hacienda estan frente a mi, camino siguiendo el muro, esperando pronto encontrar una entrada. Cuando llego es de noche, la única luz proviene de las antorchas dispuestas en diferentes partes. La ex-hacienda se siente como hogar. A mi izquierda unas cuantas paredes están parcialmente derrumbadas, la pintura que se ha caido deja entrever el adobe. El suelo esta a partes empedrado y entre las piedras brota zacate verde. Hay más gente pero no puedo decir quienes son, pasan a intervalos a mi lado, no son muchos. Creo que una reunión está por comenzar, parezco saber de qué se trata. Enfrente de los muros derrumbados hay unos escalones y luego una muy pequeña explanada. Subo a ella y justo conforme voy a sentarme ahí, un hombre joven se acerca. El cabello me estorba, así que con mi mano lo quito de mi cara. Mi cabello, que llega justo a la altura de mis pechos, es quebrado y de un negro intenso que hace juego con mis ojos, no es exactamente suave. Me enderezo para escuchar lo que el hombre me va a decir, pongo mis manos en mis caderas, estoy usando un vestido rojo, la tela es suave, el vestido es como de manta, no es nuevo. Empiezo a escuchar su voz y estoy hablando con él. Nos conocemos. El tiene la piel morena, pero menos que la mía, su cabello alborotado hace juego con su barba y bigote desaliñados, su camisa blanca de manta deja gran parte de su pecho descubierto. Me sonrie conforme dice algo, pero estoy acostumbrada a que lo haga, así que la platica continua sin novedad. Detrás de mí hay una pared azul. Esta pared parece más nueva que las otras delante de nosotros. En la ex- hacienda no hay techo, podemos ver el cielo, pero en el cielo esta noche no hay estrellas, sólo nubes que las tapan. Nosotros estamos esperando, creo que esperamos que la reunión comience o a que nos manden a hablar, no es estoy segura. Unas par de mujeres se asoman por la entrada, las animo para que pasen, ellas también me conocen. Se acercan y comenzamos a platicar, lo que estamos por hacer es importante y puedo sentir la emoción crecer. Ya hemos estado en ese lugar antes, pero ahora es distinto, algo en el aire que se respira esta noche ha cambiado y nosotros estamos esperando, si cierro los ojos puede sentirlo, creo que aún sigo ahí esperando...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario