domingo, 9 de diciembre de 2012

Muñeca rota


Estas ganas de verme en el negro de tu pupila, de acordarme de todo lo que no es pero un día fue. Estas ganas de vivir a dieta de besos sabor a tierra y escondidos tras tantas palabras de lo que no queremos volver a ver.  De sentirme como niña aunque bien sé que hace tiempo eso ya se fue. De volverme el pecado que a puertas cerradas incineré. Estas ganas de volver a morir por ti para quizás, entonces, revivir en mí… y de cambiar los centavos que me quedan de razón por caricias breves sin control. Con esas ganas son con las que me acuesto y me levanto, de sentirme esa muñeca rota a la que mueres por quitarle la ropa y a la que al mismo tiempo no necesitas desvestir para sentir instalada en algún lugar dentro de ti. Así, una ilusa, con hambre de sueños y  muriendo en desvelos paso los días que no debo pensar en ti. Y me arrebato y me reviento y juego a vivir sin sentir que poco a poco voy muriendo. Uno a uno me deshago de los mitos que dicen que a ti nadie ha podido sobrevivir. Entonces tapo mis oídos y pinto mis labios color carmín y visto con mi mejor ropa esperando dejar de ser esa muñeca rota. Y así, voy por ahí, tomándome en un martini mis ganas de ti.


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