Soy nube. Soy una nube un día cálido de verano por la mañana, antes de que durante la tarde llegue la lluvia. También soy la nube antes de la tormenta, negra y oscura, esperando llover. Soy nube y cambio. Tomo diferentes formas, me estremezco y me revuelvo, me precipito incesante, de mí sale lluvia y un morral de cosas que todavía no tienen nombre. Miré hoy afuera de la ventana y lo vi, fui pájaro. Me posé sobre el barandal y observé a la niña – mujer de la ventana. Estiré mis alas a punto de zarpar en vuelo, pero me detuvo el movimiento de sus labios… Tomé los sonidos que atravesaron el cristal y los amarré a mis alas. No eran pesados y sin embargo pesaban. Volé sobre el mar y me enamoré del sonido de las olas. Me precipité contra el agua y descubrí que era la espuma. Era blanca y suave, me iba, llegaba y volvía a marcharme antes de haber regresado del todo. Cubrí los pies de esos niños que trataban de hacer un castillo. Fui el sonido de sus risas y el calor en su pecho. Me llevaban dentro y fui dueña del mundo. Camino a casa pasaron por una estación de trenes y esa maleta café de cuero, vieja y repleta, sus lazos a punto de estallar, fui. Me cargaron y con dificultad me empujaron en el compartimiento sobre los asientos. Me convertí en una lágrima de unos ojos que veían hacia el andén y en las manos del conductor del tren. Fui las mismas vías del tren. Ahora soy el sonido de los últimos pasos en el camino. Si quisiera podría ser la Reina de Inglaterra, pero me abstengo para evitar dolores de cabeza. En lugar soy el viejo que duerme envuelto en una gabardina deshecha y rellena de periódicos en esa esquina por la que muchos pasan y donde pocos se detienen. Soy el sonido de las primeras monedas que resuenan en esa lata. Soy ciudad entrada la noche, la luz de los faros de los carros y el maullido de los gatos. Me cuelo en las habitaciones y encuentro una cama, me meto debajo de las cobijas y sueño con ser quien duerme en esa cama. El sol comienza a despuntar y del fondo de lo que sea que soy llega lo que siempre he sido, soy Mañana, ni oscura, ni soleada, sólo Mañana.
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