Pienso en ti... Inevitablemente y sin ningún remedio. Pienso en ti con ternura y pasión cuando el sol se empieza a meter y sé que revives y cuando estoy por acostarme imagino qué mundo te tocará construir esa noche entre tantas ideas que rondan tu loca cabeza mientras yo sueño.
Sueño con lo que dices y con develar los misterios que de a poco se asoman de tus ojos cafés... Otras veces me quedo dormida mientras trato de resolver el acertijo que es tu ceño fruncido y mirada distraída.
A veces me pierdo mientras manejo al recordar tu sonrisa nerviosa y el ardor que siento en las mejillas cuando tus labios se vuelven insistentes sobre los míos. Entonces me doy cuenta de que esto no tiene remedio... Me siento como una niña otra vez.
Y me sorprendo y me asusto de mis ganas de verte, de mis ganas de tocarte y de que me toques... de lo extraño que se vuelve tratarte como si sólo fueras mi amigo cuando los demás miran y fingen indiferencia.
Qué raro es no tener ganas de hacer otra cosa que pensarte...
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario