No era de noche cuando desperté.
Una corriente de aire pasó junto a mi cara y desordenó mi cabello haciéndolo
caer sobre mis ojos y nariz. Desperté sin saber dónde estaba o como había
llegado ahí. Quise recordar mi rostro, pero no pude. Me levanté sacudiendo la
tierra húmeda que se pegaba a la piel de mis brazos desnudos y con la mano
sacudí mi cabello para quitar las ramas que se habían enredado en él.
No hacía frío,
pero la bruma hacía que así pareciera. Quise buscar un camino pero sólo vi árboles
más altos que los que ya conocía. ¿Era medio día? ¿O ya era tarde? Por entre
las ramas atravesaban tenues rayos de luz y de vez en cuando el aleteo de algún
pájaro interrumpía el sonido de las hojas crujiendo bajo mis pies. Empezaron a
cantar y junto con el sonido de las gotas, que aún pendían de las ramas, al
caer y aquel del viento escurriéndose entre los árboles, comenzaron a susurrar
algo parecido a una canción.
Los sonidos
que empezaron como un susurro formaban una melodía que no reconocía, pero que
estaba segura de haber escuchado antes y
me contaba una historia con
imágenes perdidas que no sabía que aún existían y con cada paso que daba a
quien sabe donde, sonaba más fuerte… cada vez más fuerte. Y las imágenes… las
imágenes dejaron de estar en mi mente para correr entre las plantas y asomarse
por entre arbustos y reían y se acercaban y justo cuando creía que iba a poder
alcanzarlas y verlas un poco más cerca para acariciarlas, para preguntarles, se
escapaban entre risas y palabras que no alcanzaba a entender.
No supe cuanto
corrí. Me emocioné y me olvidé de que estaba sola en un lugar del que nada
sabía y nada recordaba, donde jugaban conmigo fantasmas que ahí vivían o que
nacían de mi mente. Daba igual. No recordaba donde había estado antes y era
divertido jugar a las escondidas y buscar entre las flores y detrás de las
piedras por eso que juraba había visto y que ahora desaparecía. Pasaba el
tiempo, pero la noche no parecía ir a llegar nunca y yo me perdía entre
recuerdos que me tentaban a recordarlos, pero que no me dejaban del todo ser
parte de ellos y de personajes acerca de los cuales no sabía si había leído o
si en si en algún momento conocí. Y la vi a ella y lo vi a él y en una de
tantas de huir de mí, con la mano y un movimiento de cabeza, me invitaron a
jugar junto al río, como finalmente queriendo convencerme de que me quedara.
Corrí tan
rápido que mi vestido por poco se rasga al atorarse en una rama. Corrí tanto
que casi me salen alas. Corrí riendo y extasiada. Y llegué al río donde debían estar
y no estaban. Y me detuve a recuperar el aliento y a buscarlos porque yo los
conocía y quería ir a jugar. Entonces vi mi vestido reflejado en el agua y
luego mi mano, después mi cuello… ahora un mechón de cabello… y cuando estaba por
ver mi cara, un silbido del otro lado del río me hizo voltear. Corrí sobre las
piedras bañadas por el río, no importándome que doliera un poco, para
alcanzarlos y que no me dejaran atrás. Y entonces, sin planearlo y sin sospechar
que pasaría, se me olvidó recordar.
Wow! Que hermosa forma de escribir. Tienes más material? Pls edgarin09@hotmail.com
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