Casi es de noche y se me acaba el tiempo. Me quedé muda y no
se me ocurre que decir. Te veo del otro lado de la mesa mientras juegas con tus
dedos. Tomo la tasa de café y doy un sorbo. Te veo sobre ella. Miras distraído a
la ventana y a mí, a mí se me acaba el tiempo.
Pienso que debería sonreír y tener algo que decir, pero te
miro nerviosa y con un nudo en la garganta. ¿Cómo debo actuar cuando no consigo
quitar mis ojos del reloj? Me hace falta sacarte algunas sonrisas y detener el
tiempo en tu mirada. Necesito que me mires y que claves tu mirada. ¿Recuerdas
la llave que te di? Me hace falta enseñarte a usarla. Me hace falta
sorprenderte con miradas clandestinas y una que otra charla sencilla que al
final jamás lo resulta tanto . Me hace falta regalarte un ramo de dudas y una
caja de respuestas, unas cuantas caricias, lunas llenas y medias lunas. Noches
sin estrellas, otras llenas de ellas. Me hace falta respirarte y decir todo
diciendo nada. Me hace falta rozarte con la mirada y dejar la marca de mi
cabeza sobre tu almohada… En silencio te veo y dibujo una sonrisa que pretende
ser todo menos eso. El espejo de tu cara me regresa una media sonrisa que no
alcanza tus ojos. Suspiro. Se me acaba el tiempo.
Me hace falta hacerte pasar corajes y borrar los recuerdos
por las noches con mis manos, me hace falta pisarte mientras bailamos y tirar
la copa de vino sobre la mesa sobre la que hablamos. Me hace falta quedarme
dormida escuchando en el silencio los sonidos de tu pecho y la certeza de que al
despertar te tendré a mí lado. La tormenta comienza adentro, entre mis intestinos
y mis pulmones. No la dejo alcanzar mi cara. A falta de tus manos entre las
mías, tomo la tasa de café de nuevo. Lo hago rápido para que no notes como han
empezado a temblar. Miro hacia otro lado y trato de no pensar en todo lo que
nos falta y en aquello que me ha faltado. Dejo escapar un suspiro que se
suponía debía ser palabras. Mi suspiro llama tu atención y desde la ventana junto a la que te paras, me miras. En ese instante, me olvido del reloj y
más claro que nunca recuerdo aquello que tanto anhelo y que hasta hoy me ha faltado.
Me ha faltado besarte. El viento violentamente entra por la ventana y me
levanto de la mesa, te apresuras a cerrarla. Las campanas suenan y a mí, a mí
se me acaba el tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario