Me da miedo pensar en ti. A veces sin que lo quiera mi mente se niega a dejarte ir y entonces me asusto todavía más. Es ahí, justo ahí cuando conscientemente me obligo a alejarme de ti. Hoy tirada sobre mi cama, con el torso semidesnudo porque hace demasiado calor y aún somnolienta, pienso en ti. Es como si a ratos estuviera consciente y ratos ausente. En mi mente se forma tu silueta y cobra formas antes insospechadas. Pienso en la forma de tus manos y me imagino cómo será su piel. Tu cabello despeinado me invita a pasar mis dedos entre él. El calor es mucho, creo que empiezo a delirar. Estiro mi mano para alcanzarte y te desvaneces en el aire. Ahí está tu sonrisa de nuevo. ¿Qué será que siempre te hace sonreír? En mi mente tenía una teoría muy elaborada que justo ahora no consigo recordar. En esos breves momentos intercalados de consciencia decido que es hora de pararme, lavarme con agua fría y abrir la ventana, el estupor es demasiado… y de nuevo de entre mis ojos y mis párpados, en un segundo, se asoman un par de ojos. No sonríen, no lloran. ¿Qué será que sienten? ¿Acaso sienten? Y puedo jurar que hablo contigo. Me encantaría escuchar nuestra conversación, pero justo ahora es más como un murmullo lejano que se distorsiona con el viento y por el sonido de las olas chocando contra la orilla. Haces señas. No consigo entender si me invitas a seguirte o si me estás diciendo adiós. Me da miedo pensar en ti.
Tirada sobre mi cama te imagino. Te dibujo una y otra vez hasta que las líneas que salen de mi mano son tan claras que empiezas a cobrar vida. Tú también, con el torso semidesnudo, permaneces inmóvil sobre mi cama. Tu mirada esta fija en algún punto del techo. La sigo para ver lo mismo que tú ves. Hay algo más allá que yo no veo. De nuevo pienso en el calor. La forma en la que tus pupilas se clavan en el techo me hace pensar que ya no existe y que has terminado por enamorarte de las nubes. Estas perdido entre las nubes. Pero el calor es demasiado, una gota de sudor escurre por la línea de mi espalda, y ya no puedo decir si te encuentras tendido junto a mi o si eres un espejismo… delirio de una incipiente enfermedad. Aprieto los ojos y sigues ahí… sea como sea, me da miedo pensar en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario