domingo, 19 de agosto de 2012

Bajo la luna


La luna resbala por mi espalda desnuda mientras el agua comienza a meterse en mi ombligo. Mis manos tocan la superficie del agua y las puntas de mi cabello, ya mojadas contra mi piel, hacen que se enchine y que la sensación llegue hasta mis pezones. Volteo hacia la orilla consciente de que me observas. Tengo cuidado de no voltear por completo. En la orilla y con los pies en el agua, me ves. Tu piel se ve plateada a la luz de la luna. Creo ver tus labios en una línea rígida y el conflicto que se pinta en tu cara. Entre mis cabellos dejo que se asome una sonrisa traviesa. No, aún no se acaba. Me alejo unos pasos más de la orilla y puedo escuchar que das unos pasos apresurados detrás de mí. No me lo dices, de hecho no dices nada, pero sé que estás pensando en aquella tarde cuando te dije que no sabía nadar. El agua ahora llega a mis costillas. Me agacho y dejo caer la cabeza hacia atrás para que mi cabello se moje. Permaneces inmóvil, observando. Volteo a verte. Ahora el agua cubre mis pechos. Tu mandíbula está rígida, al igual que los músculos de tu cuello y de tus brazos. Busco tu mirada y dejo que se clave en la mía. En un instante siento como me atraviesa y llega tan profundo, que a pesar de que el agua no es fría, la siento casi helada. Me dan ganas de esconderme y me agacho hasta que sólo se ve el blanco de mis ojos contra mi piel morena. Pienso en llegar hasta el fondo del mar. Tú lo notas y corres hasta que el agua llega a tus muslos. Puedo ver por tus puños cerrados que sigues luchando, pero de tu cara se ha desvanecido el coraje y sólo queda tu ceño fruncido con angustia y dolor. No, no voy a llegar hasta el fondo. Suspiro de alivio. Sé que vas a llegar antes de que toque el fondo. Entonces, sin despegar mi mirada de la tuya, avanzo hacia atrás muy lentamente, un paso, luego otro. Mi pie resbala y ya no hay dónde apoyarme, intento patalear, pero sólo me hundo más. Entonces dejo de tratar. El agua empieza a entrar por mis pulmones, pero no me altero. Sé que en cualquier momento llegarás.   



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