sábado, 10 de septiembre de 2011

Silencio ¿qué eres?

Silencio, háblame…dime qué eres, para que existes. ¿Por qué a veces te odio tanto? ¿Por qué otras te necesito?  Silencio eres un atardecer en tonos rojizos y morados, eres el viento que sopla sobre mi cara y desordena mi cabello. A veces me parece que te encuentro entre un millón de murmullos, en una fracción de segundo donde nada parece callar. Estas en los rincones a donde trato de no llegar, en el punto más oscuro donde me enfrento con todo eso a lo que le tengo miedo, estas en un viaje por las nubes, entre ellas y sobre ellas. Silencio eres felicidad y luz, eres un respiro y el abrazo que hace tanto tiempo he estado esperando. También eres mi pesadilla, mi dolor, eres lágrimas y frío, eres el sonido ahogado que sale de mi pecho y que no puedo controlar. Te encuentro en los lugares menos esperados, en los últimos rayos de sol que encandilan mi mirada a la mitad de un campo de trigo, en el sabor de la última gota de mi copa de vino tinto o del otro lado del teléfono de una llamada muy esperada. Me espías por las noches cuando olvido cerrar la ventana y observas como me quedo dormida. Me asaltas cuando despierto a medianoche y me abrazas a la mitad de una fiesta cuando siento que me ahogo y salgo a tomar un poco de aire. Silencio traes contigo a Inspiración, la ayudas a quedarse y sacas una sonrisa cuando regresas después de una larga ausencia.  Dime ¿cómo le haces? Evocas mis más ocultas pasiones y traes las ideas más exquisitas a mi mente, siembras árboles con raíces profundas, a veces sólo en mi mente, a veces entre mi mente y la de alguien más. En ocasiones el árbol que siembras da frutos, los más dulces y jugosos. Otras veces tu mismo haces que las ramas secas ardan incesantemente y luego poco a poco, se consuman. Se consumen y llegas, me atormentas y como por arte de magia de pronto me alientas. Te fascina jugar, estar en el fondo de los pozos, de esos que están a la mitad de un jardín borboteando de vida,  en el borde de las risas que te llenan de alegría y de las palabras más dulces y más difíciles de pronunciar.  De una u otra manera llegas y creas infiernos y castillos de esos que sólo existen en los cuentos de hadas… Y aún sabiendo todo esto, siento que no sé nada. Silencio, eres mi pregunta sin respuesta.    

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