sábado, 17 de septiembre de 2011

The missing girl : the one no one could explain


Never mind the time and place, never mind the hour of the day, never mind the why’s or the how’s…you could ask a million questions of the kind and each and every one of them would be useless, a mere routine expected to be over with after something of the kind. Nothing you’ll ever say will change what happened, no, nothing, no matter what. Oh, did I forget to mention what was it that happened? Excuse my rudeness; let me tell you about it.  
It all started the day her mouth was sown shut. The stitches were so carefully woven that none could undo them. Everything was tried, they bought the best scissors, but scissors couldn’t do the job. They asked for the sharpest knife people talked about, the one grandpa kept in the attic, but it wasn’t enough. After that, they went to see the doctor, but he, too, failed to cut and undo the stitches. After a couple of months, everyone was tired of trying. If they had only seen how close they were to figuring it out…
They decided they would give her a sketchbook and a pencil, so she could put in paper whatever it was she could no longer say. The sketchbook sat in the night table for entire days and nights until one day, when they opened the door to her room early in the morning, there were papers everywhere. Throughout the entire floor, over the sofa, on top of the piano, tangled between the curtains, flying out the window, caught in the branches of a nearby tree. Every single one of them had written one word, the exact same word. Rumors to what the word was are wide. I, for sure, can’t tell you what it was. What I know is that after that, everything changed dramatically.
For instance, the windows were bared with wooden boards, and the door carefully locked. Though the boards I could occasionally see her. She did nothing but stare. Next I knew, she had given up cloths. From the window you could see a mixture of skin and red long hair, both intertwined covering places some would’ve wished were not covered. I don’t think she covered herself on purpose, I think it was a mere coincidence.
The days passed and with each day everyone in town acted more and more normal. People seemed normal in a terrifying way. It’s hard to explain…it was almost as if they had tried so hard to ignore what was going on with her, that they had finally achieved it. I couldn’t believe it.
No one talked about her anymore. I noticed she was getting thinner and her beauty was diminishing. They had stopped feeding her regularly. Bread and water was all she ate twice a week. I felt sorry for her, but still did nothing. Time in town seemed to pass us by without even noticing. Work was hard and it had to be done with. It was getting harder for us to stop to say hello and goodbye’s came out in a more natural way each time. I no longer recognized a sunny day from one full of rain. Was it winter already or was it still autumn?  Downtown was deserted soon and the Town Hall announced another building would be built in its place. The art gallery closed its doors because no one bothered anymore in stopping by, and the radio station changed music for political and religious speeches and for propaganda about domestic articles people could easily live without but still wanted to buy. I’m guessing she somehow knew what was going on, for the last time I saw her the flame in her eyes was gone. Deep sad eyes were all I saw.    
Maybe she knew all along this would happen, maybe her silence was a sort of warning…
Whatever it was, no one will ever know. Three days after, she disappeared, vanished into thin air. The door remained locked, the windows remained bared, no holes through the floor, through the ceiling or through the walls. The room remained in perfect order. There was no explanation to how she had escaped.
People asked questions, people looked everywhere, but she was nowhere to be found…rumors circled the town for a week or two. Then, everything went back to the exact same way it all used to be.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Se vende corazón

Se vende corazón
El otro día, mientras viajaba en metro, escuché que alguien me hablaba. Al principio no pude decir quién era. Voltee a todos lados y la gente que me rodeaba parecía más muerta que viva, los labios sellados, la mirada perdida. Ninguno de ellos era dueño de esa voz, no sabía quién lo era, hasta que volvió a hablar. Me sorprendí al descubrir quién me hablaba. El sonido venía de mi pecho, para ser exactos del lado izquierdo de mi pecho. La voz en un principio era suave, casi como un murmullo, más tarde, mientras la escuchaba, me di cuenta de que era más cómo un quejido. Sentí tristeza por ella. Cuando captó mi atención la voz se identificó, se presentó cómo mi Corazón, el mismo que había estado en mi pecho durante veinte años, nueve meses y un día. Me pidió que no lo hiciera callar y que por favor lo escuchara. Al principio me dio miedo porque sé que puede hacer que haga cosas muy arriesgadas, sin embargo pensé que sólo era justo, después de todo lo había ignorado por completo un par de veces, quizás más.
Mi Corazón no se hizo esperar, enseguida me hizo saber lo que quería y esto fue lo que me dijo:
Yo, tu Corazón, necesito que escuches con mucha atención. Últimamente no me he sentido bien, ya no tengo las mismas fuerzas de antes y es por eso es que hoy, al buscar tu pulso, no podían encontrarlo. Tu pulso es casi nulo y lo es porque sufro de un cuadro de depresión mayor, por eso no puedo realizar bien mi trabajo. Te lo digo no sólo por mí, sino también por ti. Si yo dejo de funcionar, tú también lo harás. Por eso creo que es importante que prestes mucha atención a lo que te voy a decir. Mi problema lo causaron muchas cosas, estas son las más importantes:
1.       Me ignoras por completo.
Hace tiempo empezaste a tratar de hacer callar mi voz, le hacías más caso a Cerebro, que se metía en lo que no debía, en asuntos que eran más míos que de él y casi no me tomabas en cuenta. Por si fuera poco, hace una semana decidiste ignorarme por completo, incluso cuando trabajé a todo lo que daba, hiciste la parte más importante de mi trabajo a un lado y pusiste a Cerebro sobre mí, tu actuar me dejó devastado.
2.       Me explotas.
Sólo esperas de mí que bombee sangre a todo tu cuerpo y me tratas como si tan sólo fuera una cosa.
3.       No me dejas impulsarte.
Cuando trato de trabajar con Mente y de ser el motor para que sus ideas se puedan materializar, de nuevo pones a Cerebro sobre mí y a su amiga Razón.
4.       Me haces sentir culpable.
Primero no me dejas hacer lo que mejor sé hacer, que es ser el motor para que puedas hacer lo que más quieres y luego lloras porque no haces lo que más quieres. Me siento culpable por no ser capaz de ser un motor más fuerte. Mi autoestima está en el suelo, me siento como un corazón que no es capaz de hacer bien su trabajo.
5.       Me ilusionas
Primero me das muchas ideas con las que trabajar y me emociono, lato muy, pero muy deprisa y de pronto me amarras una cuerda y me haces parar de golpe. Esos tirones me han ido lastimando y esa es otra de las razones de por qué ahora bombeo sangre más lento.
6.       Quieres cambiarme
Quieres que sea más parecido a Cerebro, no estás conforme con mi forma de ser. Lo veo porque cuando yo siento algo, tratas de transformarlo en otra cosa o me das por mi lado, de nuevo, me ignoras.
7.       No me dejas expresarme
Me reprimes con toda la fuerza que te da Razón.
8.       Por último, estoy cansado y ya no aguanto verte mal, estoy cansado de verte llorar por algo que es sólo culpa tuya. Tu decidiste a quién hacerle caso, nadie te obligo, y para mi mala suerte, no me elegiste a mí. Si alejas a personas que en verdad no querías alejar y si no cumples sueños que siempre quisiste cumplir, es porque no me das mi lugar. Si no me das mi lugar, no mereces tenerme.
Por estas razones pido un cambio de cuerpo, un cambio de persona, a una menos terca de ser posible.
Después de que mi Corazón acabó de hablar, no pude hacer otra cosa más que llorar. Lloré porque me di cuenta de que tenía razón y de la pesadilla que debió ser para él aguantar un trato tan humillante. Pobre Corazón.
Entonces, volviendo al motivo inicial de este anuncio, vendo a mi Corazón.
Sé que no era necesario que explicara todo esto, pero lo hago para que, seas quien seas que lee esto, sepas que el corazón que vas a comprar es uno muy comprometido y al que le gusta mucho hacer bien su trabajo. Si lo vendo no es con fines de lucro, al contrario, lo hago porque necesito juntar el dinero suficiente para comprar un corazón artificial cuya única función sea bombear sangre al resto de mi cuerpo.  
A mi corazón ya no le gusta estar en mi pecho, le urge irse. Si te interesa comprarlo o si por algún milagro puedes enseñarme como darle su lugar y hacer que quiera quedarse conmigo, por favor comunícate al 5513974158.
No olvides, sea el caso que sea, es urgente.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Silencio ¿qué eres?

Silencio, háblame…dime qué eres, para que existes. ¿Por qué a veces te odio tanto? ¿Por qué otras te necesito?  Silencio eres un atardecer en tonos rojizos y morados, eres el viento que sopla sobre mi cara y desordena mi cabello. A veces me parece que te encuentro entre un millón de murmullos, en una fracción de segundo donde nada parece callar. Estas en los rincones a donde trato de no llegar, en el punto más oscuro donde me enfrento con todo eso a lo que le tengo miedo, estas en un viaje por las nubes, entre ellas y sobre ellas. Silencio eres felicidad y luz, eres un respiro y el abrazo que hace tanto tiempo he estado esperando. También eres mi pesadilla, mi dolor, eres lágrimas y frío, eres el sonido ahogado que sale de mi pecho y que no puedo controlar. Te encuentro en los lugares menos esperados, en los últimos rayos de sol que encandilan mi mirada a la mitad de un campo de trigo, en el sabor de la última gota de mi copa de vino tinto o del otro lado del teléfono de una llamada muy esperada. Me espías por las noches cuando olvido cerrar la ventana y observas como me quedo dormida. Me asaltas cuando despierto a medianoche y me abrazas a la mitad de una fiesta cuando siento que me ahogo y salgo a tomar un poco de aire. Silencio traes contigo a Inspiración, la ayudas a quedarse y sacas una sonrisa cuando regresas después de una larga ausencia.  Dime ¿cómo le haces? Evocas mis más ocultas pasiones y traes las ideas más exquisitas a mi mente, siembras árboles con raíces profundas, a veces sólo en mi mente, a veces entre mi mente y la de alguien más. En ocasiones el árbol que siembras da frutos, los más dulces y jugosos. Otras veces tu mismo haces que las ramas secas ardan incesantemente y luego poco a poco, se consuman. Se consumen y llegas, me atormentas y como por arte de magia de pronto me alientas. Te fascina jugar, estar en el fondo de los pozos, de esos que están a la mitad de un jardín borboteando de vida,  en el borde de las risas que te llenan de alegría y de las palabras más dulces y más difíciles de pronunciar.  De una u otra manera llegas y creas infiernos y castillos de esos que sólo existen en los cuentos de hadas… Y aún sabiendo todo esto, siento que no sé nada. Silencio, eres mi pregunta sin respuesta.