La última página, como siempre es la más difícil de escribir…es difícil porque sabes que el final vendrá y que no queda más. Pero es preferible saber que será la última página. La tinta de tu pluma se está agotando y por más que la sacudes sabes que pronto terminará…pero es más difícil haber escrito la última página sin siquiera sospechar que no habría más y haberla terminado con errores, con faltas de ortografía, de una manera mediocre, dejando hoyos y cabos sin atar. Escribes sin ganas, te guardas parte de lo que sientes, sabes que sientes, pero hoy no es buen día para aceptarlo y muchos menos para plasmarlo. Será real algún otro día, quedará tiempo para volverlo real y esperar una respuesta algún otro día.
Algún otro día aún no llega, han pasado meses y algún otro día se aleja. Comienzas a sospechar que escribiste la última página sin imaginar lo que ya no sucedería y que no te gustó su final. Escribiste heridas y mentiras, no dijiste la verdad, no era parte del plan. Añoras la tinta, añoras el olor del papel y el sonido que tu mano hace cuando lo roza al escribir sobre él. Empiezas otra historia, en otro tipo de papel, quizás en un cuadernillo o algo más pequeño ¿una bitácora tal vez? Pero esto es algo diferente y la última página ya se escribió y a kilómetros de aquí quedó.
El final siempre es difícil, pero es más difícil cuando te das cuenta de que llegó y a ti ni por la mente te pasó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario