Hoy debería estar estudiando para entrar a la universidad, justo en este mismo instante debería hacerlo, en una semana es mi examen y cada vez me puedo concentrar menos. Debería ser al revés. Pero justo cuando necesitas concentrarte pasa algo, pasa alguien. Y de pronto es difícil pensar en la derivada de una función trigonométrica, en la velocidad de la luz y en toda esa Historia de México, cuando lo único que pasa por tu mente es la historia de quien jamás pensaste. Es difícil pensar, es difícil concentrarse. Platicando con mi hermana, a la que por cierto adoro, se me ocurrió algo. Si pudieras elegir con quien pasar el resto de tu vida ¿a quién escogerías? ¿A aquella persona que piensa que eres la mejor persona en todo el mundo o a aquella que sabe de calle que no eres la mejor persona en el mundo? Se lo pregunté a ella y tuve que preguntármelo a mí. Es más complicado de lo que parece. Lo lógico sería, querer ser visto como una persona modelo. Inmediatamente me mordí el labio al pensar en eso. ¿Entonces significaría que yo tendría que vivir todas mis relaciones con secretos o en cualquier caso…mintiendo? La idea empezó a girar por mi cabeza y decidí pensar más en eso. La respuesta que tenía no era suficiente, pero lo que realidad pasó es que no me gustaba. Claro, no necesariamente debes mentir, sólo omitir ciertos detalles. Pero entonces eventualmente en una relación llega el momento de las preguntas incómodas, que cabe aclarar, sucede después de algún tiempo de relación ¿y entonces qué? Hay tres opciones.
1. Mientes:
Esta es sin duda la más recomendable y al mismo tiempo la que sin lugar a dudas involucra más probabilidades de traer problemas. Puede ser que la persona con la que estás eventualmente descubre la verdad (con facebook, twitter y demás redes sociales es sólo cuestión de tiempo) y entonces a mi manera de verlo, si le mentiste en eso, en cuantas cosas más no habrás mentido. Se acaba la confianza y recuperarla, si es que se puede, no es lo más sencillo. Otro escenario sería el de alejarnos tanto en la red cómo en la vida real de aquellas personas que puedan saber una parte de esa verdad, algo sin duda muy tedioso y desgastante, sin contar la constante preocupación de que lo que ocultamos un día se sepa. Por otra parte puede que inesperadamente un deseo urgente de compartir todo lo que somos con esa persona nazca. Esto pasa cuando dos personas están muy comprometidas una con otra y lo que más desean es sentirse como uno sólo, nada de secretos. “¿Pero ahora cómo le digo que mentí?”. Algo inconveniente como puedes notar.
2. No hablar del tema:
Al decidir no hablar del tema dices dos cosas, “no confío en ti” y “tengo algo que ocultar”. Esto también tiene algunos inconvenientes. Es difícil acercarte a una persona que se rodea de muros enormes. ¡Nadie te dijo que además de preocuparte por esa persona y demostrar que te importa tendrías que aprender a escalar muros enormes! Y eso si los muros no tienen guardias que al final vuelvan el acceso en algo imposible. Si quieres entender el presente debes conocer cuál es la causa, la causa es el pasado. No puedes realmente entender a una persona sin conocer antes su historia. Pero quizás jamás llegues a entenderla si ella no te deja entrar. Y por muy buen investigador que llegues a ser, buscar en el pasado de la persona cuando esta no quiere contártelo no siempre termina bien.
3. Entregarte a la honestidad:
Después de todo lo que escribí, la opción número tres parece ser LA OPCIÓN dirá la mayoría. Yo no estaría tan segura. Imagina que han compartido anécdotas, ríen, ya conoces a su familia y él o ella también ya te presentó a su familia. Todo entre ustedes fluye perfecto, si claro, uno que otro altibajo, pero nada fuera de lo normal. Esta persona te admira y en su mente eres perfecto. Aceptémoslo ¿quién no quiere ser perfecto para la persona a la que supuestamente ama? Eso pensé. Entonces empiezan las preguntas y cada vez se acercan más a aquello que jamás a nadie le has contado. Ahora imagina que eso que jamás has contado es algo que ni siquiera tu mismo hubieras esperado de ti. Imagina que se lo dices todo, sin secretos, nada más que la verdad desnuda sin distractores o pretextos. Y entonces sucede: desilusión, decepción, confusión, dudas. Supón que tienes suerte y después de la verdad siguen juntos, es difícil que te vuelvan a ver cómo antes, siempre existirá una mancha alrededor de ti. Algo imperfecto, algo que rompió el hechizo.
Yo solía no tener nada que ocultar, pero eso no dura para siempre. ¿Entonces qué pasa cuando ya hay algo? No, no todo es decepción. Es entonces cuando estar con la persona que sabe con certeza que no eres la mejor persona se vuelve en una opción.
¿Suena algo conformista no? Suena a un consuelo, estar con alguien que no te cree perfecto por no tener más opción.
Esta persona que jamás ha creído que seas perfecto o una excelente persona puede que te conozca. A lo mejor es la persona a la que hiciste daño, una persona que sabe lo que has hecho, que conoce esos secretos que a la otra persona no le dirías. Una persona que sin que tú se lo dijeras ya lo sabía, ya se había dado cuenta del desastre que eras sin que tuvieras que siquiera insinuarlo. Una persona a la que por mucho que finjas, no vas a poder engañar. Es uno de esos humanos de los que magnéticamente nos alejamos, como polos opuestos. Cómo si él no convivir con él bastara para borrar todo lo que en realidad pasó, cómo si por esto todo lo negativo fuera menos real. Imagina que por alguna extraña razón se rompe la regla general y empiezas a acercarte a él o ella. Ya no te repele su conocimiento de verdad y sin pensarlo y definitivamente sin planearlo, fuegos artificiales empiezan a volar por todas partes. Esta persona conoce lo que no quieres que nadie sepa, esta persona conoce lo peor de ti, la parte que luchas día con día por no mostrar, inclusive por reprimir. Sabe que no eres la mejor opción. Todo esto ella conoce. Nunca vas a ser, objetivamente, la mejor persona en el mundo. Pero conoce lo peor y entonces ahora no puede haber decepciones. Lo mejor de todo, ahora es tu turno de impresionar, desde el día uno hasta todo lo que quede por vivir juntos. Ahora sólo quedan las cosas buenas por conocer y todo eso puede no convertirte en la mejor persona del mundo, pero si en la chica o el chico ideal para esa persona. Para ese humano en especial serás perfecto. Porque no se trata sólo de conocer tus defectos, tu mal humor, lo temperamental que eres, lo desobediente que puedes llegar a parecer o incluso tu terquedad y celos, es en definitiva algo más allá. Ese humano conoce tus secretos, aquellos que guardas bajo llave para que el mundo entero no descubra. Y así te quiere a su lado y sabe que para el mundo entero tú bien puedes ser la definición de “imperfecta” o incluso de “desastre”, pero eso ya no importa, te conoce y para él ya eres perfecta.
¿Entonces qué será? ¿Ser o no ser perfecta? Yo ya tengo mi respuesta.

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