Lo vi tan claro como realidad en tan sólo un instante y tuve que escribirlo, espero que no les moleste. Los quiero mucho.
Todo esto sucedió. Sí, pero sólo en mi imaginación.
29 de Mayo de 2009. Nos vimos en la plaza a las 7:00 de la noche, teníamos que vernos temprano, íbamos a Zamora, una ciudad cerca de Tangancícuaro. Queríamos ir al “Campanario” un café agradable, nada realmente extraordinario, pero aún así nos encantaba ir, era realmente algo. Creo que tenía que ver con que para todos estaba prohibido estar ahí, era nuestro secreto, una pequeña declaración de independencia, en cierta forma estar ahí era una muestra de que éramos dueños de nuestra propia vida, de que hacíamos lo que queríamos y que nadie podía evitarlo, o por lo menos así me sentía yo. Esa que está entre la chica de rosa y el chico de cabello negro era yo, hace siete años. Yo tratando de aferrarme a la idea de que era dueña de mi propio destino. ¿Ves la foto? ¿Puedes ver lo bien que nos la estábamos pasando? Aún recuerdo nuestra sesión de fotos, Miky haciendo cuernitos a su novia Ale y a Moni, la bonita chica de rosa. Nosotras tres sacando la lengua sintiéndonos todas unas rockstars. ¿Por qué hacíamos eso? Supongo que era divertido. Si recuerdo bien enfrente de nosotros había un Café Bomba y sí, tenía alcohol, todo un logro. Seguramente lo habíamos conseguido siendo demasiaaado amables con el mesero que nos atendía. Esas éramos nosotras, siempre acostumbradas a conseguir lo que queríamos y sabíamos bien lo que teníamos que hacer para lograrlo. La universidad aún no empezaba, el mundo se extendía infinito ante nosotros, todo podía pasar, podíamos hacer que todo pasara ¿se nota? éramos invencibles. Esas dos chicas entraron a mi vida de una manera muy poco usual, y en verdad lo cambiaron todo. El chico travieso de hasta atrás es Miky, era novio de mi amiga Ale y un buen amigo mío. Siempre supe que ellos dos iban a terminar juntos. En cuanto al chico de pelo negro, bueno, el era mi novio. Sé que se están preguntando qué paso entre nosotros, pero esa es una historia que no les voy a contar, no ahora. Su nombre es Juan Carlos, pero para nosotros es Juanka. Si en ese momento me hubieran preguntado donde íbamos a estar en siete años posiblemente hubiera contestado cualquier cosa menos lo que realmente ocurrió. Aquí está lo que en verdad pasó.
Miky estudió arquitectura y de un momento a otro se volvió todo un experto en el tema, no supimos en qué momento se envolvió tanto en su carrera, empezó a sobresalir demasiado en su servicio. Todos lo animábamos a aplicar para una beca en el extranjero, el no estaba muy convencido, pero sin que nadie supiera Ale lo hizo por él. Sabía que estaba apasionado con la obra de Gaudí, así que aplico en la Universidad Complutense de España, sabiendo que quizás lo perdería para siempre, pero ella quería verlo cumplir su sueño, sin imaginar que ella era parte de él. Mientras tanto Moni se había mudado a la Ciudad de México para hacer una especialidad en Nutrición Infantil. Ella seguía esperando a Memo que cuatro años después estaba en Colombia de futbolista. Lo había visitado un par de veces, incluso yo la acompañé en una de esas. Estaba más enamorada que nunca y para su sorpresa se había adaptado increíblemente bien al estilo de vida cosmopolita de la Gran Ciudad. Ella y yo vivíamos juntas en un departamento que uno de mis mejores amigos nos rentaba. El departamento era genial y nuestra rutina de lo mejor. Estábamos convenciendo a Ale para que pidiera un cambio de su plaza a México, pero ella a decir verdad no quería desperdiciar ni un instante al lado de Miky porque sabía que él iba a conseguir esa beca. Yo estaba estudiando Medicina, estaba en el segundo año de la carrera y apenas podía con la carga de trabajo. Había considerado muy seriamente cambiarme de carrera a actuación, pero Ale y Moni me habían convencido de pensarlo mejor. Juanka estaba en Morelia, seguía estudiando Ingeniería Electrónica, se había alejado un poco de nosotros, pero no porque quisiera. Había decidido tomar un curso de fotografía que se impartía sólo los fines de semana y ya no iba seguido al pueblo. Me sorprendieron gratamente varias de las fotografías que había tomado, casi todas de la selva de noche y de la playa, había algunas de las calles de Mérida y de gente que seguramente no sabía que acababa de formar parte de una colección que un día sería muy valiosa. Ale estaba por graduarse de Maestra de Matemáticas y vivía en Morelia, trabajaba en un bar de jueves a sábado y entonces había podido juntar dinero para ir a vernos a Moni y a mi más o menos cada mes y medio o dos. Ella también estaba muy enamorada. Hasta ahí las cosas habían seguido un curso relativamente normal, como se esperaba. No supe exactamente en qué momento las cosas empezaron a precipitarse a lo que vino a pasar después. Creo que puedo describirlo como un Febrero, sólo que esta vez en lugar de durar veintiocho o en su defecto veintinueve días, duro unos 1716 días, es decir, 4 años con 256 días. Dicen que febrero es loco. Había días con mucho sol, otros con lluvia, algunos parecían muy fríos y otros tantos parecían un hermoso día soleado. Hubo algunas tormentas de esas que salen en las noticias en las que hay inundaciones, mucho viento y en las que la gente no sale de sus casas. Definitivamente un febrero muy demente.
La noticia de que Miky había obtenido la beca llegó un tres de diciembre. Él había abrazado a Ale y ella emocionada nos había llamado a todos. Hicimos una enorme celebración felicitándolo. Esa noche Ale terminó con Miky diciendo que lo veía más como amigo que como novio, que lo sentía mucho, pero que siempre estaría ahí para él. A Miky no lo volvimos a ver en un rato. Yo escuchaba cada cierto tiempo que lo habían visto en una fiesta casi inconsciente, demasiado alcohol es malo. Ale no escuchaba razones, no quería regresar con él. Todos sabíamos que lo amaba pero no podíamos entender lo que había hecho. Habíamos agotado todas las ideas y lo único que pasaba es que Ale seguía llorando y Miky cada vez estaba peor. A Moni le paso algo completamente distinto. Ella por alguna razón sentía que se estaba asfixiando, aún teniendo a su novio a miles de kilómetros de distancia. Últimamente peleaban mucho por skype y lo único que hacía era hablar de dietas y de nuevas técnicas para evitar la obesidad en el país. Yo bien sabía que sólo trataba de no pensar en lo que pasaba. Un buen día llegué a casa casi tirando la puerta de lo molesta que estaba con mi maestro de psiquiatría por el análisis que había hecho de mí. ¡No le bastaba con haber dicho que tenía serios complejos de abandono y que era posiblemente era yo la que alejaba a todos, sino que lo dijo enfrente de toda la clase! Llegué tan molesta que me fui directamente a mi cuarto. Fue hasta en la noche que me di cuenta de que Moni no había comido. Entré y ella leía un libro. Sin darme tiempo de preguntar me dijo “terminé con él”. Le pregunté si quería hablar de ello y ella se limitó a decirme “estoy bien”. Nunca volvimos a hablar del tema y nunca la vi llorar. Juanka fue contratado en una empresa en el Estado de México, pero no aceptó la oferta, dijo que no quería saber nada de electrónica, contrario a lo que todos pensamos, se mudó a Guanajuato para experimentar un poco de la vida que se le había escapado mientras estaba muy ocupado pensando en dramas adolescentes. Empezó a dedicarse a la fotografía. Escuchar que tenía novia no era raro. Hay algo en los hombres bohemios que hace que una mujer se sienta irremediablemente atraída hacia ellos. Tal vez es el misterio, lo cero convencional o ese aire de melancolía y certeza del mundo lo que tiene ese efecto. El punto es que Juanka tenía la combinación perfecta y nunca le faltaba con quien salir. Yo por otra parte estaba bien, más centrada que nunca tal vez. Desde que empecé medicina había tenido un novio formal de seis meses y de ahí en adelante sólo citas ocasionales. Una relación no era lo mío. Finalmente me había dado cuenta de todos mis sueños y de lo dispersos que eran. Tener una pareja sólo lo complicaba todo porque eventualmente terminaba pensando más en lo que ellos querían que en mí. En ése momento lo único que yo quería era comerme al mundo y lo hacía bastante bien sola. Fuera de las citas ocasionales sólo estaba el chico de California con el que la única regla era divertirnos. Ninguna atadura. Tenía mi propia banda y ya una de nuestras canciones sonaba en la radio. En Moni surgió un repentino interés por ir a recogerme cada martes. Si no hubiera estado tan distraída habría notado a Daniel, mi compañero de laboratorio. Daniel era toda una personalidad, un genio en medicina con la imagen de un modelo de Abercrombie por describirlo sutilmente. Las chicas de media facultad morían por que les hablara, que decir porque las invitara a salir. Un buen día llegué a casa y había un enorme ramo de rosas con un CD al lado en el tapete. Emocionada pensé que quizás, sólo quizás, sería para mí. Error. La dedicatoria leía “Mónica, porque eres el ángel que me robó el alma.” Firma Daniel. Corrí emocionada a dárselo a Moni, ahora entendía las preguntas de Daniel. Él y yo éramos amigos, pero jamás me cruzó por la cabeza que estaba completamente loco por mi amiga. A Miky ya le habíamos hecho una fiesta de despedida a la que Ale no había asistido. La despedida fue un poco mejor que un velorio. Esa misma noche Moni y yo fuimos a hablar con ella, esto no podía estar pasando. Era como si el orden del universo se hubiera roto, tal vez en realidad eso había pasado, quizás ahora el Sol giraba alrededor de la Tierra y no al revés. Ella no tardó en romper a llorar y confesarlo todo. El sueño de Miky de estudiar en el extranjero, la aplicación que ella había llenado, lo mucho que lo amaba y lo insoportable que era para ella saber que si estaban juntos el nunca la dejaría para cumplir su sueño. Ale dominaba perfectamente que la única forma en que Miky se iría era si pensaba que Ale no lo quería. Mi primer pensamiento fue “ahora creo en el amor” pero en lugar de eso salió de mi boca, un poco más severo de lo que deseé “¡Tonta!”. Ale y Moni me miraron atónitas. “No lo puedo creer…” dije y dándome cuenta del error que estaba cometiendo salí de la casa de Ale y fui a hablar con Miky. Miky estaba en su casa con su buen amigo Whisky Red Label. Últimamente, de todos sus colegas de trabajo, era el único que lo soportaba en su terrible melancolía. Las palabras salían de mi boca casi atropelladas de todo lo que quería decir. Yo misma no me entendía, pero pareció que Miky si captó lo que quise decir y la sonrisa que más me ha hecho feliz se extendió por su rostro. No sabía que alguien podía pasar de ser tan miserable a tan feliz en tan poco tiempo. “Voy a pedirle que se case conmigo” me anunció Miky. Nunca voy a olvidar el abrazo que me dio mientras me decía “Gracias”. Al día siguiente Ale se fue a Morelia. La acompañaban melancolía y soledad. Cuando abrió la puerta de su depa lo primero que vio fue velas por todas partes, rosas y la música del mariachi empezó a sonar al final del pasillo. Enfrente de ella estaba Miky usando un traje y sosteniendo una pequeña caja en la mano. Ya imaginan lo que pasó.
La boda fue la más bonita a la que he ido. Todos se veían tan felices y eso me provocó un extraño sentimiento de vacío que no había sentido desde que me mudé a Guanajuato. Yo creía que ya no conocía la palabra tristeza. Había olvidado cómo se sentía ese dolor en el pecho. Moni era muy feliz. Daniel y ella no tardaron en empezar una relación. Ella lo llevó a la boda. Ella era su reina; él la volvió toda una rebelde y se congratulaba de eso, eran la pareja más loca y enamorada que jamás había visto. Moni nunca tuvo que perseguirlo, él sólo tenía que hacerla feliz, era lo que a él hacía feliz. A veces mi amiga fingía alguna escena de celos para que él se sintiera querido. Decía “siempre es bueno para el ego de un hombre”. Juntos se fueron a un crucero, a París y a Costa Rica. Moni empezó a desarrollar una preocupante adicción por los viajes. Siempre quería más y tenía a la pareja perfecta para eso. A Daniel no le faltaban pretendientes, pero a mi amiga eso de alguna manera le daba más seguridad, tantas chicas y tan bellas y él sólo a ella quería. Debo confesar que a veces deseaba alejarme un poco de ellos. Eran tanta miel que estar con ellos me empalagaba. Yo necesitaba mi buena racha de confusión para escribir buenas canciones o ¿acaso no es cierto que el arte más bello es el que nace de un alma torturada? porque cuando estas feliz nada es suficiente para expresar todo eso que sientes, pero cuando estas triste, aunque no sea suficiente, tienes que de alguna manera sacarlo o acaba por desquiciarte. Entonces surge buen arte. Regresando de su luna de miel Ale y Miky anunciaron que estaban “embarazados”. Fue una excelente noticia, justo al tiempo que Juanka nos dijo que finalmente la había encontrado, su nombre era Victoria, que pensaba comprometerse. No sé bien lo que sentí, ya habían pasado casi tres años de que existiera entre él y yo un “nosotros” y éramos los mejores amigos del mundo, yo le contaba de chicos y él a mí de sus mil y un conquistas. Eso no se sentía raro. Escucharlo se había vuelto en cosa de todos los días y la idea de estar juntos era una idea que hacía tiempo se había ido al vacío. Sólo no existía. Y aún así escucharlo decir eso fue como un balde de agua helada. Sonreí y como todos lo felicité. Esa noche no pude dormir. Miky y Ale se mudaron a Barcelona juntos a finales de Julio y esta vez les hicimos una despedida apropiada. Yo había empezado a hacer muy buena música, tanto así que empecé a pensar seriamente terminar medicina y dedicarme a la música por completo. Un agente había ido a verme a mí y a mi banda y nos había dado su tarjeta para visitarlo en Georgia. Todo marchaba bien. Sin saber cómo empecé a ser un desastre que ya conocía. Se hizo evidente el día que me paré del examen semestral de Nefrología. “¿Qué sucede?” dijo el Dr. Samuel. “No sé nada” dije con una sonrisa y me salí. Recuerdo bien haber llegado a casa y, mientras me quitaba la ropa para bañarme, me miré en el espejo y vi aquella cicatriz de una noche hacía dos años. “Bienvenida de nuevo” me dije a mi misma frente al espejo. No sé en cómo pude dejar que de nuevo todo llegara tan lejos. Fue hasta que Moni, una noche que regresaba de una salida con Daniel, me encontró desmayada en la escalera de nuestro edificio. Yo olía toda a alcohol y mi pulso era apenas perceptible. Moni estaba aterrada. Llamó a una ambulancia y me llevaron. No recuerdo la semana siguiente. Todos parecían estar siguiendo con sus vidas y yo no. Cierta soledad se había apoderado de mí y el aire pesaba demasiado como para respirarlo, empecé a tomar. Después de ese incidente pasé un mes en una clínica de rehabilitación. Perdí un semestre. El embarazo de Ale continuó y se enteraron de que esperaban gemelos. Un niño y una niña había dicho el doctor. Esa noticia me llevó a escribir de nuevo. Había una especie de magia en la vida que se había apoderado de mí. Fue eso lo que me dio fuerzas para levantarme de nuevo. Moni viajó a Madrid a visitar a Ale y ahí inesperadamente, mientras abordaba un tren se encontró con alguien. Memo. No se habían vuelto a ver. Fueron por un café para ponerse al tanto. Y así volvieron a hablar. Moni quedó dividida entre su amor por Daniel y lo que un día fue con Memo. Decidió alejarse de ambos por un tiempo. Juanka se mudó a Alemania, dijo que finalmente retomaría Ingeniería Electrónica, de igual forma si no le gustaba siempre podría irse a recorrer el mundo. No supe qué pasó con Victoria, esta vez realmente no quería saber, aún no podía descifrar aquella sensación cuando anunció su compromiso, no sabía si algún día querría descifrarlo. Ale y Miky tuvieron a sus dos hermosos bebés y Moni y yo fuimos a visitarlos para ser madrinas. La niña se llamaría Gabriela, detrás de nuestra amiga Gaby y el niño Juan Carlos, con la esperanza de que adquiriera la filosofía de su “tío” decía Ale. A Moni Daniel y Memo le pidieron los dos ayer una segunda oportunidad. Pero Moni aún lo quiere pensar, según lo que me dijo “quiero que tú y yo podamos disfrutar España como se debe” y rió. Yo he perdido un semestre y no tengo idea de que va a pasar después, pero bueno, en realidad nadie sabe.
Hoy es 15 de Marzo del 2016 y estoy aquí viendo esta foto, donde ninguno de nosotros imaginaba todo lo que nos esperaba y sin embargo aún así sonreíamos, justo como yo estoy sonriendo en este mismo momento.
P.D: Ale, Miky, Jk y Moni...me encantaría escuchar su versión de la historia. Dejense llevar y usen su imaginación...¿quien sabe? quizás algo sorprendente pueda salir.