domingo, 29 de abril de 2012

A la mitad del puente


Es posible- dijo mientras la miraba – Quizás en un par de años, si no hemos envejecido demasiado, si aún conservas esa botella de champagne y el vestido rojo que te regalé. – Sin mover la cara, ella levantó la mirada y sus labios se movieron. – Yo también lo esperaba, pero no siempre pasa lo que esperamos. Tú mejor que nadie lo sabe. – Contestó él muy seguro de sus palabras. Prendió un cigarrillo y se volteo para quedar enfrente del rio. Ella acercó los bordes de su abrigo a su cuello y cruzó los brazos. Volteó con cuidado a verlo, él no volteo. En lugar, una bocanada de humo salió de su boca. – ¿Vas a regresar con tu familia?- Preguntó sin verla. Su mirada estaba fija en alguno de los barcos que navegaban por el rio. Ella levantó sus hombros y dijo un par de palabras. Él dejó escapar una carcajada amarga. – No sé porqué esperaba que esta vez sí supieras. – Volteó a verla y se prendió de su mirada, ahora una mezcla de angustia y tristeza resignada se apoderaron de sus ojos. - ¿Cómo sabré que sigues ahí? – Y por una fracción de segundo su seguridad lo abandonó y estuvo a segundos de revocar su decisión, de soltar el cigarrillo e ir a abrazarla para quitarle el frio. Ella, parada a un metro de él, volteo a verlo y calló, sostuvo su mirada. Una ráfaga de viento se lanzó sobre ellos y por poco se lleva su boina, la sostuvo con ambas manos. Sólo un segundo y bastó para que el frio que los rodeaba regresara a sus palabras. – Estaremos bien. – Repitió mientras se volteaba de nuevo frente al rio. Ella le sonrió y pronuncio unas cuantas palabras, que él no escuchó, ya estaba a kilómetros de distancia. Guardó sus palabras y trató de ver lo que él veía. – Cuida mi abrigo – dijo con una media sonrisa mientras daba media vuelta y se alejaba del puente.

domingo, 15 de abril de 2012

Arrogante espejo

Espejo deja de verme así. Ya estoy cansada de tus escusas y de que me regreses la imagen que me regresas. ¿Qué no ves que eres mi cárcel? ¿Por qué no muestras a esa quimera, mitad demonio, mitad ángel que se esconde detrás de mi piel? Espejo no seas tan injusto. Deja que yo vea las alas que se plegan al lado de mi espalda. Déjame ver las garras debajo de mi manicure francés. Y esos ojos ¿porqué no dejas que las llamas se asomen por ahí? no importa que se quemen mis pestañas. Tengo escamas, las siento a veces porque duelen, duelen cuando me rasco, quiero ver cómo son ¿serán de colores? Quiero ver como la piel de la palma de mis manos se rasga cuando las acaricio. Deja de regresarme esas ojeras tan horrendas como si fueran patéticas ¿acaso no ves lo que son? Son marcas, una especie de huellas de guerra que quizás podrían quedar mejor en cualquier otra parte de mi cuerpo, deja que se muestren como son, deja que sean transparentes y de ellas salgan como música las imágenes que las causaron. Espejo muestra el color de mi piel. Me huele a tierra y a veces a plantas, déjame ver el verde, el café y el tornasol de las flores y los rayos de sol, no quiero ver esa homogeneidad color piñón. ¿Quién te hizo pintarme así? ¡Qué no ves que quiero verme a mí! Espejo ¿de dónde sacaste ese cabello perfectamente peinado? ¿Y esa ropa? No sería más fácil reflejar la telaraña con trozos de ramas. Estoy segura de que mis labios no son rosados ni lisos, los siento cuando beso. Están agrietados por la sed que me mata y son rojos porque detrás de ellos duele, ardiente, mi piel viva. Espejo, no seas tan ridículo. ¡Quita esos ojos tristes que no me quedan! ¡Borra esa sonrisa detrás de la que me guardas! ¡Ya no te aguanto! Varias veces lo he pensado…lo sigo pensando ¿Y si te rompo? ¿Habría algo más además de ti que me enseñara ese ser que de humano sólo tiene un órgano? Quiero ver mi cuerpo contorneante, así como una nube, quiero ver cómo llega a cada rincón y como se disuelve, se transforma y vuelve a ser. Espejo, deja de verme así, deja de hacerlo o te juro… te juro te voy a romper.

Aniluap