sábado, 27 de julio de 2013

Esperando




Llega la tarde con su tenue sol que intenta enmascararse tras la lluvia, a veces fina, otras no tanto. Llega hablándome de un pasado antes vivo como el carbón, pero que ahora es difuso como un sueño. Me cuenta secretos que todavía no entiendo, pero dice que son secretos y yo le creo. Así espero, entre el olor a tierra mojada y la tarde, que poco a poco deja de ser tarde y se pinta de un azul cada vez más oscuro.
Espero a que lleguen las preguntas, porque sin mis preguntas se me hace evidente que se escapa eso que aún estoy definiendo. Espero a que el puente entre hoy y ayer se dibuje porque hace más de un mes que la busco y no la encuentro. Espero a que las risas se desvanezcan y reluzca todo lo que yace debajo de ellas. Anhelo que desaparezca esta realidad que se parece más a un cuadro surrealista que a la vida misma… pero lo que con más ahínco deseo y por ello espero es que un día, sin previo aviso y sin que yo lo sospeche, de golpe, esta tela en la que queriendo y no me he envuelto, resbale sobre mi cuerpo y me deje desnuda. De nuevo.
Desnuda, con calor... con frío y sin ningún miramiento.